LOS BOSQUES ENTERRADOS Y LOS GLACIARES
Jose Antonio Sáenz de Santa María Benedet
Con
este artículo, continuamos nuestra nueva sección del blog, a la que denominamos
Una imagen vale más que mil palabras aunque, en este caso, se
mostraran varias pero de igual contenido.
La
primera de estas imágenes corresponde a la aparición de troncos de árboles, mas
bien tocones enraizados o troncos caídos, que aparecen bajo el hielo en los
glaciares de distintas partes del mundo cuando éstos retroceden y se funden
como consecuencia del calentamiento global. En la Figura 1 se puede observar un tocón
en posición de vida, muy astillado pues el glaciar en su avance fracturó el árbol.
La inclinación de las fibras del árbol indica la dirección de avance del hielo
en su momento, en una época muy fría anterior al presente.
Figura 1.-
Tocón de árbol, en posición de vida, descubierto al
retirarse un helero en el Beartooth Plateau (Montañas Rocosas, Wyoming) a 3.000
m de altitud. El árbol fue arrancado por el hielo en su avance y las astillas y
fibras de madera indican la dirección de movimiento de la masa helada.
Fuente: https://meteoexploration.com/blog/index.php/2025/07/20/arboles-subglaciares/
El descubrimiento de este árbol y de otros muchos corresponde a un bosque que fue enterrado por el hielo en la Montañas Rocosas en Wyoming. Los árboles pertenecen a pinos de corteza blanca (Pinus albicaulis). Han quedado expuestos por el retroceso de un helero permanente en el denominado Beartooth Plateau, a 3.000 m de altitud. Se ha datado su vida entre los 5950 y 5440 años antes del presente. Un enfriamiento posterior y el avance del nevero cercano acabó con ellos y los enterró.
Figura 2.-
Troncos cortados y caídos descubiertos al retirarse un
helero en el Beartooth Plateau (Montañas Rocosas, Wyoming) a 3.000 m de
altitud. Se observa un caso en que el tocón está enraizado y en posición de
vida. La disposición de los troncos indica la dirección de avance de la masa
helada.
Fuente: https://meteoexploration.com/blog/index.php/2025/07/20/arboles-subglaciares/
Figura 3.-
Troncos de árboles descubiertos al retirarse el
glaciar de La Perouse (Alaska).
Se observan casos de arboles en posición de vida desmochados
y otros cortados y caídos. La disposición de los troncos caídos indica que fueron
arrastrados desde zonas superiores haciendo la masa de hielo de bulldozer
empujando los restos hasta sobrepasarlos por encima.
Fuente: https://meteoexploration.com/blog/index.php/2025/07/20/arboles-subglaciares/
En
otro caso, se encuentran restos de árboles en el glaciar La Perouse (Alaska),
donde el avance del hielo, durante la Pequeña Edad del Hielo (siglos XII a XIX), enterró árboles que estaban vivos en el periodo cálido medieval (siglos X a
XII).
También en
los Alpes hay multitud de evidencias de este tipo que se están produciendo hoy
en día. En los glaciares noruegos, los arqueólogos están encontrando, bajo el
hielo en retroceso, numerosos artefactos de origen humano que indican que los
hombres de épocas anteriores cazaban en estas regiones que, entonces, carecían
de cobertura helada y sostenían bosques y praderas. Se han encontrado flechas, puntas de lanza, instrumentos
de caza, calzado y hasta grandes trampas para la caza de renos.
Figura 4.-
Punta de flecha conservada con su astil y sus
ligaduras tras emerger del hielo de montaña en Noruega.
Fuente: Smithsonian Magazine.
En el hemisferio sur, en Chile, el retroceso del glaciar Jorge Montt en el campo de Hielo Sur de Patagonia ha dejado al descubierto troncos de árboles que se han datado en unos 400 años antes de la época presente (1950). Esto son unos 250 años después del final del Óptimo Climático Medieval, tiempo suficiente para que los glaciares de un campo de Hielo Patagónico menor que el actual volvieran a crecer y ocuparan los fiordos. El hecho de que se encuentren en Chile permite decir que el calentamiento medieval no fue local o regional, restringido al Atlántico Norte, donde hay demasiados registros históricos imposibles de ignorar, sino que se extendió a nivel mundial.
Pero ¿Cómo trata la prensa generalista estos descubrimientos? Pues como siempre, se da la noticia cierta pero tratando de alarmar a la población, haciendo mucho hincapié en que el hielo está desapareciendo, las lenguas glaciares se contraen y retroceden y eso es debido al cambio climático producido por las actividades industriales del hombre y nos va a conducir a una situación de imposible supervivencia, elevación del nivel del mar, etc., etc., etc.
Lo
que nunca explican las noticias alarmistas son las conclusiones científicas
que podemos extraer de estos descubrimientos. En efecto, el hecho cierto es que
estos descubrimientos nos indican que hubo épocas anteriores en las cuales el
calentamiento global produjo temperaturas superiores a las actuales con
restricción de los hielos glaciares a las zonas más altas de las montañas,
fiordos, etc. y con gran desarrollo de bosques, aprovechados por los seres
humanos para desarrollar sus actividades de caza y de supervivencia. Estos
ciclos se repiten a lo largo de la historia geológica en innumerables ocasiones,
evidentemente sin intervención humana, y demuestran que la variabilidad natural
del clima sigue actuando.
En
definitiva, los numerosos casos de tocones de árboles enterrados por el hielo
que están reapareciendo nos cuentan una historia de ciclos de temperatura, con
periodos más cálidos y periodos más fríos que el actual durante los últimos
milenios. Estos ciclos son un rompecabezas pero nos dan información muy útil
sobre la variabilidad climática natural, aunque no siempre sepamos cuáles han
sido las causas. Y como vemos con la evidencia de otros muchos lugares,
es posible que la curva de temperatura se asemeje más a una montaña rusa que a al famoso palo de hockey que han esgrimido siempre los expertos del IPCC.
En ciencia es muy importante saber extraer conclusiones válidas. Sobre el tema de las conclusiones en ciencia, como extraerlas y el cuidado que hay que tener con ellas, cuando éstas no encajan muy bien con las evidencias, existe un chascarrillo que circula entre científicos que dice así:
“Un científico consigue amaestrar a una pulga para que salte a sus órdenes. (Como saben las pulgas tienen 6 patas pero son las dos últimas, mas largas y fuertes, las que le sirven para saltar). Así pues, el científico procede a ordenarle que salte y la pulga lo hace. Posteriormente el científico le corta una de las patas saltadoras y le ordena que salte, cosa que la pulga hace con mayor dificultad. El científico anota en su cuaderno que “con una pata, una pulga es capaz de saltar”. Por último, el científico le corta la otra pata saltadora y le ordena saltar. La pulga no lo hace. El científico anota: “cuando a una pulga se le quitan las dos patas saltadoras…… ¡¡¡ Se vuelve sorda !!!”.
En el caso que
nos ocupa la conclusión valida no es la que sacan los periódicos: que el mundo se está calentando
catastróficamente. Mas bien la conclusión es que el mundo se calienta y se
enfría según ciclos naturales que no está en nuestra mano controlar.
Pues eso. ¡¡¡¡ Cuidado con las conclusiones !!!!
Artículos adicionales
sobre esta misma problemática u otros temas relacionados con medioambiente y
trasfondo geológico están accesibles en este mismo blog:




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